Según la comarca natural, podemos encontrarnos diversa vegetación.
En la
Baja Serranía, situada más al Oeste se caracteriza por una
vegetación principalmente de pinos, con unos bellísimos paisajes surcados por
las inmpresionantes Hoces. Muy conocidas de esta zona son también las
formaciones geológicas llamadas Mogotes (que forman la Ciudad Encantada) y las
Torcas. En la Alta Serranía, una importante reserva vegetal se da cita en los
extensos bosques de la zona, sobre todo, pinos de diversas especies, así como el
álamo, el olmo o la sabina y el quejigo. En las hoces se observarán tilos,
sauces y avellanos.
En la Alcarria, nada que ver con la
serrana, aunque no menos bella, solo se ve alterada por la erosión de las aguas
en amplios valles y ligeras desnivelaciones.
La Mancha forma
parte de la espectacular e inmensa llanura manchega. El tipo de clima de esta
comarca natural hace posible que se cultiven cereales, vid, girasol, olivos y
ajos. Debido a esta extensa llanura, tan sólo en las proximidades de los ríos se
pueden apreciar algunos chopos, olmos, álamos y sauces que rompen la monotonía
del paisaje. Sin olvidar las congregaciones de encina y de pino piñonero.
En la Alta Serranía, lindando al norte con los Montes
Universales, podemo contemplar corzos, muflones y jabalíes. Asimismo, parte de
su zona central está constituida por una Reserva de Caza. En el Parque
Cinegético de El Hosquillo, se pueden ver osos, cabras monteses y lobos,
ciervos, gamos y corzos. Sin salir de la Serranía, tendremos buitres y aáguilas
como animales voladores más importantes. No podemos olvidarnos de la trucha y el
cangrejo de la Sierra.
Ya en la Mancha, en la Laguna de
Manjavacas viven más de 160 especies de aves acuáticas: el pato colorado, el
ánade real y el pato cuchara, entre otros. También aves migratorias y aves
indígenas. En las inmensas estepas manchegas se halla una importante población
de avutardas y halcones comunes, liebres, perdices, codornices y pequeños
mamíferos. Tampoco faltan especies acuáticas como la trucha, lucios y carpas.
Característicos de Cuenca son los Mogotes. Originados por la
estrcutura caliza del terreno. Su formación es debida a que el agua de lluvia al
atravesar el aire, se carga de anhídrido carbónico y con facilidad ataca la
caliza del suelo y la arrastra, sobre todo, en sus partes más blandas. Ejemplo
de este tipo de formaciones es la Ciudad
Encantada.
Otros fenómenos no menos caracterísicos de Cuenca son
los Festones y las Hoces . Que son el
resultado de la acción del agua de lluvia y del aire (como en los mogotes )
además del agua corriente.
El turista no debe perderse las dos Hoces de
Cuenca: la del Júcar y la del Huécar.
Por
último citar el cuarto y gran fenómeno natural del terreno serrano: la
Torca. En este caso son las aguas subterráneas las que originan que el
suelo se hunda provocando la formación de una gran hondanada. Ejemplo de éstas,
son las Torcas de los Palancares. Si, simultaneamente o más
tarde, surge una corriente de agua superficial se produce un depósotio acuoso,
una laguna. De este origen son las Lagunas de Cañada del Hoyo.