Esta bonita ruta la comenzaremos en la Iglesia del Salvador
(s. XVII). Durante el s. XIX fue la iglesia más importante de
la ciudad. De estilo neogótico y situada en el barrio del Salvador, donde se
encuentran dos calles cargadas de historia: la calle de la
Moneda y la calle de los Tintes.
Bajamos por la
calle San Vicente, a la derecha veremos las Escuelas
del Obispo Palafox, y continuando por la calle Alonso de
Ojeda llegaremos a la calle de la Moneda, calle
estrechísima con una leyenda romántica que cuenta como el amor descubierto entre
una caballero cristiano y una hermosa judía a través de dos ventanas, una en
cada fachada de la calle, hizo que las dos casas fueron acercándose una a otra
cada vez más.
Recorremos la calle de la Moneda, cargada
de historia, en la que vivían gran cantidad de moriscos. Tras atravesar el túnel
y pasar sobre el río Huécar, nos encontramos con la otra calle histórica: la
calle de los Tintes, donde tenían su taller los artesanos que
conseguían los denominados "colores de Cuenca", utilizados para teñir las lanas
que tanta fama dieron a la ciudad. Destaca la antigua muralla y las fachadas con
abundante coloración.
A la izquierda, un poco más allá, las
Escalerillas del Gallo.
Ya en la Puerta de
Valencia (de la que sólo se conserva el nombre y que fue una de las
puertas de Cuenca, hoy desaparecida, donde cuentan que descansaron las tropas de
Alfonso VIII), podemos contemplar el Convento de la Concepción
Franciscana (s.XVI) conocido por los conquenses como las
Concepcionistas de la Puerta de Valencia. Fundado en 1504 y con dos escudos
sobre la portada.
Un edificio a destacar en esta zona: la Casa
de las Rejas, con cuatro enormes y magníficas rejas y el escudo de la
familia destacada que vivió aquí (hoy es un conocido establecimiento
hotelero).
Cruzaremos el puente sobre el río Huécar desde donde
comenzaremos nuestro paseo bordeando el río y disfrutando de las vistas del
barrio de San Martín.
Pasamos junto al
Teatro-Auditorio de Cuenca. Bonita construcción entre las rocas de la
Hoz del Huécar inaugurado el año 1994.
Siguiendo el paseo, cogeremos el
camino de la derecha (el de la cuesta) que nos conduce al Parador Nacional de
Turismo y al Puente de San Pablo.
El camino de la izquierda nos conduce a
dos pueblos conquenses con encanto: Molinos de Papel y
Palomera.
Merece la pena subir la cuesta,
pues una vez arriba, podemos contemplar las más bonitas vistas de la Hoz
del Huécar, las Casas Colgadas, el Parador
Nacional de Turismo (antiguo convento de San Pablo) y la
Iglesia de San Pablo.